Tengo poca energía, mi casa me parece una mierda, me veo más calvo en el espejo, imagino mi entierro, y me cabreo mucho cuando veo la tele.
Con los años me he dado cuenta de que es algo periódico. Estoy abatido unos días al mes y después se me pasa. Entonces cocino mejillones con tomate, me río con los amigos, imagino que me dan un Goya, y Rajoy me parece el mejor humorista de España.
He intentado buscar la explicación a estos periodos con muchas teorías: las fases de la luna, el tiempo que ha pasado desde el último polvo, cansancio después de semanas de mucho trabajo, tengo la regla, toda mi vida es solo lo que imagina el cerebro de una cucaracha esquizofrénica…
Ninguna teoría me ha dado una respuesta.Así que cada vez que me deprimo intento de nuevo buscar la razón de mi tristeza.
Mi última teoría es que estoy deprimido porque he terminado de ver Los Soprano, y todavía no me he enganchado a una nueva serie.
¿Acabo de decir una chorrada? ¿Hay ficciones tan buenas que cuando terminan te dejan resaca?
Mi vida cambió para siempre cuando a los dieciséis años me apunte al grupo de teatro ¿O fue cuando vi “Tucker: the man and his dream”? Probablemente el punto sin retorno fue cuando comencé a escribir y dirigir cortos.
El caso es que no he encontrado otra actividad, que me de tantas alegrías y tantos sinsabores, como idear y contar historias.
Después de actuar, hacer monólogos cómicos, escribir, dirigir teatro y cortos, sé que lo que hago mejor es escribir.
"Tengo 10 mandamientos. Los nueve primeros dicen: ¡no debes aburrir!. El décimo dice: tienes que tener derecho al corte final de la película." - Billy Wilder