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-Doctor, yo lo que querría es vivir las ficciones que me gustan en mi realidad ¿Entiende lo que le quiero decir?
-Por supuesto, usted quiere ser el guapo, el bueno, el héroe, matar a los malos, quedarse con la chica guapa y que al final todo tenga sentido.
-Exacto ¿Como lo sabe?
-Es un síndrome muy habitual. La suya es una más entre millones de mentes contaminadas por malas películas.
-Vale ¿Puedo conseguirlo?
-Por supuesto solo tiene que entender que la ficción y la realidad tienen reglas diferentes.
-¿Qué quiere decir con eso?
-Quiero decir que no se puede disfrutar de la realidad, si constantemente la comparamos con la mentira de la ficción.
-No me entero.
-Le pondré el ejemplo de una de las ficciones más extendidas ¿Usted se hace pajas?
-Hummm... No muchas. A veces. Sí. Bastantes.
-¿Y como se lo pasa mejor, haciendo el amor o haciéndose pajas?
-Hummm... Según.
-Ya lo va entiendo. Si hacemos el amor intentando que todo sea como en nuestras pajas es muy posible que la cosa no funcione bien. Ahora no estamos solos, estamos con otra persona y la cosa se hace más interesante pero se complica. Si intentamos reproducir, exactamente, la ficción de las pajas en la realidad de hacer el amor, probablemente la cosa no salga bien, pero si disfrutamos de esa realidad, lo que sentiremos será superior a la ficción ¿me sigue?
-Más o menos.
-Por otra parte, si cuando nos hacemos pajas pensamos demasiado en la realidad, nos estamos limitando sin sentido, ya que la paja es ficción y no deberíamos estar limitados ni por la realidad, ni por lo que ya nos han contado o hemos visto. Nuestro único límite debería ser nuestra imaginación. En resumen que en la realidad no nos limite la ficción, y que en la ficción no nos limite nada.
De todas las relaciones que tenemos a lo largo de nuestra vida la relación con nosotros mismos es, sin ninguna duda, la más duradera y conflictiva. Sin embargo nunca prestamos suficiente interés a esta relación. Siempre nos preocupamos por mejorar la relación con nuestra pareja, nuestra familia o nuestro inspector de hacienda, pero descuidamos el tratarnos a nosotros mismos como merecemos.
Este libro nos ayuda a corregir nuestras actitudes equivocadas y nos guía hacia la armonía personal y el convencimiento de que cada uno de nuestros pedos es pura ambrosía.
Siempre eres un gran amante cuando te masturbas, en los debates contigo mismo constantemente tendrás razón, o tienes derecho a torturar a la gente con las anécdotas de tu viaje a Cuenca, son algunos de los temas tratados de este práctico manual.
P-Pesa usted 1400Kg ¿se siente gordo?
R-No, soy capaz de ir a 1000Km por hora, me siento en forma.
P-¿Se disfruta del paisaje a esa velocidad?
R-La verdad es que no, lo único divertido es saltarse los radares de la Guardia Civil.
P-Usted cuesta 950.000 euros ¿se considera bien pagado?
R-Como a los futbolistas, no hay que medirme por lo que cuesto sino por lo que puedo hacer. Si destruyo a un tirano malísimo, o una planta nuclear, soy rentable.
P-¿Como se sentiría si le lanzaran sobre Bollullos del Condado?
R-La verdad es que un poco frustrado. A mi me van más los objetivos difíciles de encontrar, como el jacuzzi de Kim Jong II, o la biblioteca de Hugo Chavez.
P-Sea sincero ¿A quién le gustaría destruir?
R-Es una pregunta difícil. Cada mañana, cuando lees el periódico o escuchas la radio, hay un montón de gente que te gustaría machacar. Si soy sincero, y dejándome llevar por el romanticismo, le confieso que me encantaría terminar mis días explotando en el mismísimo centro de Angelina Jolie.
P-Si todo va bien para la humanidad, usted nunca llegará a explotar y acabará oxidado en un almacén ¿Qué le parece ese destino?
R-Los humanos han invertido mucho tiempo y dinero en mí. Espero en que su actitud estúpida continúe y me acaben usando. Lo que me pena es que al día siguiente no podré leer sus justificaciones en la prensa.
Más información sobre el nuevo misil del ejercito español aquí.
Lucio es un documental sobre Lucio Urtubia un anarquista español cuya mayor hazaña fue estafar en 1980 unos 20 millones de euros al First National Bank (actual Citibank). El dinero no era para él sino para apoyar aquellas causas que el consideraba justas. Es un gusto ver un documental como este, sobre todo en estos tiempos, en los que los bancos nos roban sistemáticamente (con el apoyo explicito y público de los gobernantes que hemos elegido, y la pasividad de todos los que somos estafados).
Lucio, además de sus habilidades como falsificador es un hombre, que a sus setenta y seis años, tiene una lucidez e inteligencia poco comunes y suelta unas verdades como puños. Verdades como estas:
“Mi suerte fue nacer pobre, pobre. Porque no tuve que hacer ningún esfuerzo para perder el respeto a todo lo establecido: la iglesia, la propiedad privada y el estado.
“¡Mecagüen Dios yo no soy ningún criminal, pero ustedes con los dólares no hacen más que corromper el mundo entero y son los provocadores de todas la guerras! ¡Ustedes son los criminales!”. Esto se lo soltó, con dos cojones, al jefe de seguridad de Citibank, que no quiso estrecharle la mano porque le consideraba un criminal.
“Hay obreros que son peor que los patronos (…) No porque uno sea obrero tiene que ser un hijo de puta y hay obreros que son hijos de puta: chivatos, mal trabajadores, creen que todo el mundo es un capitalista."
El documental se puede encontrar en la FNAC, supongo que por internet o quizá en la biblioteca de su barrio, que es donde lo he encontrado yo. También hay publicada una biografía: “Lucio Urtubia, el anarquista irreductible”; Bernard Thomas; ediciones B.
Página oficial del documental aquí.
Actualización. El documental se puede descargar desde filmotech. Gracias Small Blue Thing por el link.
Llevo saliendo con una chica guapa y maravillosa desde hace un mes. Este fin de semana nos marchamos al apartamento de unos tíos míos (nos lo cedieron) y allí me quedé sorprendido y sin palabras cuando vi que se ponía unos pañales para dormir.
Era nuestra primera noche juntos y nuestra primera relación sexual tb juntos (no éramos vírgenes). Le pregunté con cariño si estaba malita, si sufría de enuresis y me dijo que no, que le daba morbillo usar pañales para dormir que se sentía muy a gusto y que ya lo llevaba haciendo desde hacia 5 años. Me comentó (aunque un poco colorada) que le gustaría que se los pusiera yo un día.
Ella tiene 30 años, y yo 26. Que me decís es normal eso?. Estoy desconcertado, no se como actuar ni que pensar. La quiero muchísimo.
En el sexo plantearse si una conducta es “normal” o no, no tiene mucho sentido. Es mejor plantearse si una conducta nos gusta o nos gusta. Así que si realmente quieres “muchísimo” a esta chica, relájate y disfruta.
Con esta mujer las noches pueden ser muy interesantes si en el momento de ir a la cama, coges a esta chica en brazos, la desnudas, le das un baño, la masajeas con cremita hidratante por todo el cuerpo, le echas unos polvos de talco, le pones el pañal y luego y le das el biberón hasta que se duerma.
Esta es una de las muchas posibilidades que te da esta particular ropa interior. Hay muchas más. Nunca olvides que tu mayor órgano sexual es tu cerebro.
Troy McClure: “Ahora estoy leyendo muchos guiones. Es más barato que ir al cine.”